VENCER Y CONVENCER

VENCER Y CONVENCER
Empezando por la punta, el ultraje a nuestro himno nacional en la final de Copa no se debe tomar en serio. Comparto el enfado de millones de aficionados españoles pero no su indignación, aunque es comprensible.
 Si el asunto se tomara en serio, este bochornoso espectáculo no podría darse. Pero para ello deberíamos echarle inteligencia al asunto, dejándonos de rabietas. Y analizar el tiempo que vivimos y las circunstancias que rodean a cuanto suene a español en determinadas partes de España. Miren lo de los toros en Cataluña, como ejemplo de un cerrilismo que yo no lo quisiera para mi país. Y es que, en lugar de leyes represivas, boletines oficiales, medidas policiales, multas, prohibiciones o sanciones; en este, como en otros, habría que dejar libertad poniendo al personal ante sus propias contradicciones. Solo de esa manera se puede convencer, que es más inteligente y duradero que vencer.
Los vascos y catalanes quieren tener sus propias selecciones de fútbol. Pues adelante con los faroles. Incluso lo apoyaría sin dudas en la UEFA y la FIFA. Pero de verdad, sin dobleces ni medias tintas; con un par de cojones, que decimos por ahí. Ahora bien, antes de ello deberían pronunciarse sus clubes. Y con mucha claridad; sin dejarle jugar con dos barajas, como acostumbran en la cosa política: con una mano pido independencia pero con la otra quiero la pasta. Y con la boca,… pues la uso según convenga: la abro mucho para exigir en público y bajo la voz en privado, prometiendo moderación a cambio de prebendas; chantaje puro.
Siguiendo al Reino Unido, por aquello de no inventar nada que encima les pueda servir para hacerse las víctimas, como acostumbran; si optaran por tener selecciones tendrían, obligatoriamente, que jugar sus propias ligas y copas. ¿Me pueden nombrar a algún futbolista importante que haya elegido fichar por un equipo escocés o galés? Ninguno. ¿Y algún equipo de esos sitios que haya brillado en el panorama europeo o mundial? Tampoco. ¿Y saben por qué?, pues porque en sus competiciones no hay pasta al no haber patrocinadores cuantiosos ni televisión ni interés alguno en aparecer en ellas, salvo sus propios regionales. Lógico, ¿no?
Pues aquí ocurriría lo mismo. Y no vale el supuesto de que el Barça, por ejemplo, pudiera apuntarse a la liga francesa, como dicen algunos, porque para crear sus propias ligas deberían votar democráticamente todos los clubes catalanes y vascos. Y no creo que la mayoría tuviera interés en ello, porque demasiado saben que todos no serían admitidos en otros países. Y, otra vez, con los dineros habríamos topado. ¿Se imaginan al Barça y al Español compitiendo con sus modestos regionales? Y así un año y otro… ¿Y al Bilbao y a la Real Sociedad? Y así, también, temporada tras temporada. Al final tendrían que llenar el Nou Camp o el nuevo San Mamés con conciertos y fiestas muy populares. Y tampoco llenarían, siendo siempre campeones, contra los grandes de Europa, porque en poco tiempo tendrían que confeccionar sus plantillas con jugadores de segunda fila; no tendrían extranjeros de calidad y sus buenos nacionales jugarían fuera. Eso ocurre en Gales y Escocia: los que pueden se largan a Inglaterra.
Y no le den más vueltas, ese sería el modo más sensato de acabar con los pitos. Si se fueran, adiós fraterno, algún suspiro y aquí no pasa nada; y si se quedaran, champán, canapés y, entonces sí, leña al mono. Al que no respete se le descalifica. Todas las demás serían medidas tan extremas como imposibles de implementar en la España de hoy; el remedio sería peor que la enfermedad.
Y hablando de la final del sábado, la cosa tiene poca historia. Es tanta la superioridad barcelonista sobre la bilbaína que el asunto estaba cantado. Y si además, el mejor futbolista del mundo, Messi, quiere y le sale alguna jugada de las suyas con un gol espectacular, apaga y vámonos. Y suerte que el jovencísimo portero Herrerín fue el mejor de su equipo; pudieron llevarse un saco.
Y como siempre tiene que haber un tonto, el maleducado de Neymar intentó un adorno gilipollesco. Lo raro es que después no lo mandaran a la grada. Servidor, lo confieso y discúlpenme, a ciento y pico pulsaciones hubiera intentado partirle el alma.

El Barça dio un espléndido paso más con todo merecimiento para conseguir un triplete, venciendo y convenciendo. Y por eso último, la Champions de 2015 tiene amo.  Ojalá sea con otro buen partido.    

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