UNA SELECCIÓN ESPAÑOLA SIN COLORES

En la mejor selección del mundo no debería haber colores de clubes; y aunque no lo fuera. Vi el partido contra Irlanda en el club PadelMurcia y observé cómo entre el nutrido grupo de aficionados que lo veían por televisión en la terraza de la cafetería no se festejaban los goles de España mayoritariamente como la ocasión merecía. Pregunté a unos aficionados madridistas y alguien confesó que en el fondo les daba rabia ver jugar así de bien a quienes no eran de su equipo; tremenda confesión cuando juegan  hasta cuatro madridistas habitualmente. Nunca antes hubo tantos jugadores blancos en una selección española de éxito. Hasta qué punto hemos llegado de forofismo que se anteponen los colores de un club, por muy grande que sean,  al rojo y grana de nuestro equipo nacional. A veces me da la impresión de que quisieran estos madridistas que Portugal llegase más lejos que España porque en ella juegan tres madridistas y es el país del ínclito Mourinho. No lo entiendo. Como tampoco entiendo a los catalanes que dijeron alguna vez que la selección española no les importaba nada. Y es que, la tontuna no es patrimonio de nadie; abunda por todos lados.

Recuerdo la selección que en 1.964 se proclamó campeona de Europa en el Bernabéu contra la URRS y en ella sólo jugaban Zoco y Amancio del Madrid, junto a cuatro barcelonistas: Olivella, Fusté, Pereda y Suárez. Hasta un tal Carlos Lapetra, del Zaragoza, le había quitado el puesto al gran Paco Gento – mi ídolo de entonces- que ya había ganado cinco copas de Europa en su equipo y que dos años más tarde ganaría la sexta con el Madrid ye-yé. Pero ahora mismo no hay ningún otro titular español en los blancos que pueda ser internacional con España. Y el asunto es menos explicable aún cuando el cuerpo técnico del combinado nacional es madridista confeso y exitoso con los blancos. Dos copas de Europa para Del Bosque y Grande y un montón de ligas entre los dos como técnicos y jugadores madridistas.
Sólo se explica lo anterior desde la perspectiva de la prostitución que los actuales dirigentes del Real  Madrid han propiciado en el señorío secular del mejor club del siglo XX, enarbolando la indigna y poco inteligente bandera de que  quien no es blanco comulgante con ellos y sus principios es enemigo.
En sentido inverso también me producen cansera los catalanistas que odian deportivamente todo lo blanco y lo español. Pero bueno, éstos a fin de cuentas no se consideran españoles. Ya comentamos hace unas semanas lo que seguramente sería más inteligente con tales lumbreras: animarles a que tuvieran su selección y, claro está, que organizaran también sus ligas; enseguida se les acababa el tonteo.
Y ya, entrando en lo auténtico, ¡qué gozo ver jugar a nuestra selección! Con 9 puro o sin él, con dos medios centros  juntos o con uno más adelantado o atrasado, según se mire, con un lateral ofensivo o con los dos, entrando por fuera o por dentro, es igual, la sinfonía que componen cuando se ponen a tocar es tan magnífica que los partidos se hacen cortos. Como decía un jugador irlandés, la velocidad y la precisión con la que se pasan el balón es imparable. No sé el tiempo que nos durará esta portentosa generación de futbolistas, pero mientras estén ahí tenemos el disfrute asegurado. He visto todos los partidos de esta Eurocopa, como vi los de la anterior y los del pasado mundial, y ni de lejos se acerca ninguna otra selección del mundo al nivel de juego que exhiben los nuestros. Pero hay que hacer justicia al hombre que dio el giro a nuestro fútbol y se dejó de individualidades y de furias. Luis Aragonés fue el técnico que vislumbró las posibilidades de nuestros futbolistas y los juntó en el campo para hacer una selección legendaria. Para ello hubo de jubilar a jugadores que hasta ese momento parecían intocables y que no es el caso nombrar ahora. Y acertó plenamente. El fútbol de España fue uno hasta ese momento y es otro a partir de él.
Por otro lado ya empiezan los clubes a fichar de cara a la próxima temporada. Y algunos siguen con los mismos tics anteriores. El Madrid buscando defensas extranjeros y el Barsa apostando básicamente por los suyos y españoles.  Cartera o cantera. Si a Mou no le vale ningún canterano ¿de qué se quejan algunos madridistas?

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