SON YA MUCHAS TONTURINHAS

Efectivamente, como nos temíamos el lunes pasado, al final hubo ‘tonturinhas’ en la ida de copa Madrid-Barsa. Y las que te rondaré, morena.

Un antiguo jefe mío le dijo a un compañero algo así como que lo grave no era que hubiera hecho una tontería, sino que eran ya muchas tonterías. Y eso es lo que sucede con Mourinho en el Real. Sin querer entrar en complejos análisis técnicos hubo, sin embargo, algunos detalles tan absurdos como clamorosos. Dispuso el hombre a Pepe de eje central del equipo, a lo Di Stéfano, que manda huevos que diría aquél; a Xabi echado a la derecha para suplir las seguras deficiencias de Altintop con Iniesta; y a Lass de medio estorbo haciendo de lebrel por todo el campo. Y no acabaron ahí las tonturinhas. Sacó a Carvalho del ostracismo para hacer de Pepe y debido a su evidente falta de facultades se jugó la expulsión un par de veces; una de ellas: entrada por detrás a Messi con patada a la rodilla en el centro del campo, era de roja directa sin discusión alguna. Ítem más, debido al planteamiento de jugar a verlas venir resulta que Cristiano estuvo más tiempo haciendo de segundo lateral izquierdo apoyando a su paisano Coentrao, y  Benzemá de ayuda de cámara por  el centro del campo del  ya mundialmente reconocido como virtuoso del pisotón y la patada cachicuerna a contrarios en el suelo, el gran Pepe. Otro que, como el lateral, también costó sobre los 30 millones de euros en su momento. ¿Hay quien dé más? Porque, por lo visto, D. Xosé con el _Barsa no da más de sí. Esas genialidades le pudieron costar acabar el partido goleado y con nueve jugadores, pero claro, entonces hubiéramos tenido otra nueva sesión de “por qués” y la facilona y repetida excusa del árbitro, de la Española, de la UEFA, de la FIFA, o de vaya usted a saber, porque Valdano ya no está.

Y otra consecuencia nefasta del partido es que hay algunos españolitos que saben que no cuentan para nada, como Granero o Albiol, que se unirán pronto a la pléyade de excelentes futbolistas blancos esturreados por ahí por D. Tancredo Pérez  y/o su valido portugués: Javi García, de timón del Benfica, y Rodrigo; Mata, Negredo, Soldado, Pedro León, Borja, etc.
Y el próximo miércoles otro probable viacrucis blanco. Pero, vamos a ver, ¿es que el Madrid no puede salir a jugar al fútbol como viene haciendo casi toda la liga? El otro día un exfutbolista relevante decía en televisión que “claro, había que entender a Mourinho pensando en cómo parar con su equipo al torbellino de juego azulgrana”, a lo que Alkorta, que de esto sabe algo, le respondía: “con su equipo no, con su equipazo”. Y es que, al menos de nombres, todos coincidimos en que el Real no ha tenido en su vida una plantilla tan buena como la actual porque, entre otras cosas, ha costado la friolera de 500 millones, euro arriba o abajo. Sólo un detalle, el mejor partido que ha hecho en los últimos tres años el Madrid con el Barsa, hablando de jugar con sus valiosas armas, lo hizo en el Nou Camp con Pellegrini en el banquillo, cuando sólo la mala suerte del remate de Cristiano con Valdés ya casi batido le impidió puntuar; resultado que le hubiese otorgado ni más ni menos que la liga; ésa que acabó con 102 puntos. Sin ese accidente  la historia doméstica del fútbol español sería otra: ni habría tanto alemán,  turcos ni portugueses cantamañanas en el Real, ni el Barsa tendría tantos títulos,  las arcas blancas atesorarían algunos cientos de millones más y su señorío, el de verdad, no el de ‘dedinhos’, pisotones y patadas rastreras, ondearía tan alto como siempre. Y, lo que no es baladí, mucha menos crispación estéril entre los lamentablemente ‘aforofados’ seguidores blancos.
Tengo para mí, que diría mi admirado Ibarra, que a Mourinho no lo ficharon para golear al Granada o al Getafe, con todos mis respetos, o para ganarle al Sevilla o al Valencia, cosa  siempre  de lo más normal, sino para acabar con la hegemonía culé y ganar títulos. Y ya me dirán ustedes.
Claro que de momento tenemos la liga a mano, pensará más de uno. Pero ojo, que los cinco puntos son volátiles; de ellos hay tres muy dudosos con la visita a Barcelona. ¿Y la Champions? ¡Uf!, el horno no está para bollos.

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