NUESTRO FÚTBOL, HOY COMO AYER

Es asombrosa la escasa memoria que reina en los voceros de nuestro fútbol y tan raquíticos como sesgados sus análisis. Se rasgan las vestiduras plañideramente quejándose de la dualidad Real Madrid-Barsa en lo más alto de la clasificación olvidando que eso ha sido una constante en la historia de la Liga. Súmense sus títulos y atesoran más de la mitad de los campeonatos disputados.
Otra cosa es que esporádicamente hayan surgido equipos que, a veces, les han discutido las victorias y en ocasiones les han arrebatado los títulos. Recordemos el Bilbao de Zarra y Gainza, en los años cuarenta, y el posterior de Clemente; el Sevilla de la delantera Stuka con Arza; el Valencia de Mundo, en una etapa, y el Di Stéfano y Cúper y Benítez en otras; el Zaragoza de los cinco magníficos con Marcelino y Lapetra; el Atlético de Adelardo, Luis y Gárate entre los sesenta y setenta, y el muy posterior de Gil y Antic;  la Real Sociedad de Arconada y Zamora; o el Deportivo de Lendoiro con Bebeto, Mauro Silva o Fran. Y ahora, sin embargo, parece que no hay ninguno que ose disputarles nada.
También ocurre que coincidiendo con la época de Di Stéfano y Kubala, ahora Cristiano y Messi destacan demasiado por encima de cualquier otro futbolista no sólo de los equipos españoles sino del mundo, y esto es otra dualidad que nunca antes había ocurrido en nuestro fútbol. Recordemos que en los años de aquellos fenómenos había jugadores como Garrincha, Eusebio o Boby Charlton, entre otros, que eran tan determinantes, o más, que ellos, por no hablar del mítico Pelé, y ninguno jugaba en España. Ahora los dos mejores están aquí y doblan la media de los máximos goleadores que nunca tuvieron el Madrid y el Barsa. Si dejásemos en la mitad sus registros goleadores sus equipos no estarían por los cien puntos, sino por veinte menos, y entonces sus perseguidores podrían discutirles la Liga.
Viene lo anterior a que contrariamente a lo que dicen algunos el reparto de los dineros de las televisiones no es la explicación exclusiva de lo que viene ocurriendo en las últimas temporadas. Por  poner dos ejemplos, cuando el Sr. Roig llegó al Villarreal poniendo miles de millones de las antiguas pesetas durante varios años, y Llaneza acertaba, además, con los fichajes, nunca le oímos quejarse; o cuando Monchi hacía juegos malabares con sus excelentes fichajes a cuatro perras y la cantera producía futbolistas extraordinarios,  pudiendo vender después algunos de esos productos por muchos millones de euros, tampoco se les escuchaba quejarse. No hace falta poner nombres propios porque son muy recientes. Lo que ocurre es que ahora el Sr. Roig ya no los pone tanto, y hace bien, y trata de que el equipo subsista con sus ingresos, y al Sevilla los ratones no les paren conejos, y ahí empiezan los problemas.
Es decir, que cuando el dinero de los dirigentes flaquea, cuando el de la Administración y las Cajas o las grandes empresas locales ya no está ni se le espera en mucho tiempo, que le pregunten al Depor o al Valencia, y cuando no se acierta en los fichajes o las canteras no producen, entonces nos acordamos que los dos grandes se llevan la parte del león de la tarta televisiva. Pero antes, que ocurría casi lo mismo, se nos llenaba la boca de decir que el Madrid y el Barsa eran nuestros rivales directos. ¡ De locos! Y entonces algunos se negaban a traspasarles futbolistas por ‘no reforzar al rival directo’: el Valencia sin ir más lejos con Mendieta. O el inefable Del Nido presumiendo de tener el mejor equipo de Europa.
Seamos serios, a todos nos gusta una Liga más equilibrada, pero en España siempre ha habido dos equipos muy por encima de los demás, luego un grupo de cinco o seis a rueda, y los demás, pues del montón. Y eso no depende sólo del dinero de las televisiones, que también, sino de muchos otros factores. Sólo con dinero no se hace un equipo campeón. Que le pregunten a D. Florentino, que lleva gastados más de 700 M  sin conseguirlo, y a otros muchos. En el fútbol juegan el azar y tantos factores que es lo que precisamente le hacer ser un deporte tan grande. Habrá que espabilar.
 A Messi, Iniesta, Xavi, Pujol, Busquet, Valdés, Thiago o Pedro no los compró Guardiola con el dinero que reparte Mediapro. ¿ O sí? 

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