MADRID&BARSA; CABEZA, TRONCO Y EXTREMIDADES

Ya hemos visto en columnas anteriores las diferencias tan notables que separan a los dos mejores equipos españoles y del mundo en la actualidad. Versiones diferentes de dos entidades  unidas por una pelota y por muchos intereses, demasiadas veces espurios. Sus dirigentes, que quizás en el fondo sean iguales, se aplican en sus funciones de un modo distinto. A sus entrenadores sólo les iguala su pasión por el fútbol, y a sus jugadores lo mismo, sin olvidar lo tocante a la ‘pela’, en la que todos son iguales, aunque unos más iguales que otros. Sus canteras también son de lo mejor del mundo, sólo que los salidos de la Masía tienen oportunidades y los del Madrid, no. Y las aficiones andan por un estilo. Pero ahora llegamos a unos partidos en los que, como señalábamos, aparte de un trofeo, una semifinal europea, y la honrilla en la liga, se enfrentan dos conceptos muy diferentes de discutir con un balón de por medio.
Los blaugranas son como una orquesta perfectamente engrasada que suena eufónicamente sobre el pasto, que diría D. Alfredo. Los blancos son como una banda donde sobresalen casi todos sus músicos mirando quien se luce más para ocupar la portada de As y Marca al día siguiente, y con un director que, a su vez, la dirige sobre zancos para sacar la cabeza por encima de todos. Pero como al final este juego es, también como diría el mítico Di Stéfano, jugar once contra once y meter la pelota en la portería del arquero que menos conoces, pues al final resulta que es una cosa donde el material humano es imprescindible y, en estos momentos, este factor juega a favor del Madrid. Lo primero porque la plantilla blanca llega casi al completo al tramo final de la temporada, aparte de ser bastante más amplia que la de su rival, y, en segundo lugar, porque a la del Barsa le faltan dos piezas fundamentales en su defensa. Pujol y Abidal no son factores menores en la parte de atrás; Piqué, que es un gran futbolista, no es el mismo sin un compañero veloz a su lado, y precisamente por ahí es por donde los velocísimos futbolistas blancos le pueden hacer mucho daño. Que se te vaya un velocista un par de veces en un partido es de esos pequeños detalles de los que tanto se hablan cuando se dice que son los que marcan la diferencia en partidos clave. Luego ahora sí veo yo que el Madrid tiene una posibilidad de llevarse el agua a su molino. Por otra parte, los delanteros del Barsa no andan demasiado finos últimamente, aunque esto es cuestión de rachas. Villa hace tiempo que no acierta, Messi no lo puede hacer todo él sólo, y Pedro, que es el jugador más rápido con ambas piernas que se pasea por los campos españoles, anda renqueante tras salir de una lesión traicionera. Enfrente tendrán, además, a una gran defensa.
De todos modos a un partido siempre puede pasar cualquier cosa, hablo de la Copa, y casi siempre gana el que va de menos favorito. Otro tema es la liga, con todo el pescado ya vendido. Y en la Copa de Europa es donde el Barsa, al contar con dos oportunidades, lo puede tener más claro.
En todo caso, aunque ahora le veo ciertas posibilidades reales al Madrid, a mí me gustaría que un tal Javi García o Borja Valero estuvieran con Alonso en la media, que Albiol,  Arbeloa o Granero fueran indiscutibles, que algunos de los Jurado, Mata, Negredo, Parejo, Callejón o Morata estuvieran junto a Cristiano, por no hablar de un tal Raúl. En fin, que hubiera de verdad dos conjuntos de españoles frente a frente, reforzados por dos o tres figuras mundiales. Pero claro, esto sería otra historia, y quizás muy diferente.
Hoy me preguntaban mis amigos Pepe Cano, Puzi y Pedro Conesa, en nuestra comida de los miércoles en Cartagena, que cómo veía el asunto. Y me he acordado de lo que tantas veces he pensado compitiendo por ahí en cien frontones diferentes. Que cualquier deporte, como tantas otras cosas en la vida, es cuestión de jugarlo con cabeza, tronco y extremidades, pero por ese orden, como nos enseñaban en la escuela. El Barsa juega así, y el Madrid lo hace con tronco y sobredosis de extremidades. Por eso, tal y como hacen con nuestra campeonísima España, los Xavi, Iniesta, Busquet, Piqué, Pujol, Pedro o Villa, más unos tales Messi y Alves, con  el portero más en forma del fútbol español actualmente, Valdés, juegan de memoria. Y, los blancos, con todas sus figuras, tiran habitualmente de corazón y piernas. Y cuando asoma algo de cerebro, parece que con un turco-alemán hemos descubierto la calidad; aun siendo diferentes, ¿cuántas jugadas hacía Guti de ésas? Ya se sabe, de fuera vendrán, que bueno te harán. Y D. Florentino dando saltos cuando uno de sus fichajes mete la bola. ¡ Anda y anda, que no andas ‘na’!

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