LA SINFÓNICA DE ESPAÑA

Orquestas sinfónicas españolas habrá la tira, pero ninguna que sea capaz de congregar a millones de personas de todo el mundo delante de un televisor para disfrutar de su fantásticas interpretaciones y embriagarse de la magia sincronizada y  los acordes de cada uno de sus fabulosos componentes. En días como el pasado martes es cuando cualquiera se enamora de ese fenómeno social y deportivo que es el fútbol.
Hemos comentado muchas veces lo difícil que es jugar así a la pelota. Parece que nuestros seleccionados tuvieran imanes atrayentes del balón en las botas y otros ‘distrayentes’ de los contrarios, porque hay veces que tocan y tocan hasta aburrirlos sin que ellos sean capaces de interceptarles. Y todo ello con una verticalidad asombrosa, tal y como me corregía un fino degustador de buen fútbol, mi amigo Jesús Carave, excelente jugador y mejor monitor de pádel, cuando yo le decía que era como el juego del Barsa sustituyendo a Messi por Silva y, el otro día, Soldado; como antes  Villa o Torres.
Comentaba también con otros amigos lo que ya es de general aceptación en el planeta futbolístico, que desde el Brasil de Pelé en el 70, el Madrid de Di Stéfano, la Holanda y el Ajax de D. Johan, y algunas cosas del Milán de Sacci, sólo el Barsa de Guardiola se asemeja a la belleza del fútbol de la Selección Española en los últimos seis decenios. Y es lógico que sea así en el caso del club catalán, porque cuando Luis Aragonés reivindicó el juego de toque para nuestros seleccionados olvidándonos de la otrora y supuesta furia española estaba calcando lo que ya se venía practicando en la Masía culé desde sus inicios. Pálido reflejo de ello en comparación con el laureado Barsa actual fue el juego de su famoso precursor Drean Team de los noventa. Y, también, aunque sólo con relevancia a nivel doméstico y con otros esquemas, el también bello juego del equipo de la quinta del Buitre madridista.
Hay quien dice que al fútbol se juega bien de muchas formas, y no les falta  razón, pero miren amigos, equipos muy goleadores con estrategias de ataque o contra ataque ha habido muchos en la historia, tanto en España como en Europa y en Sudamérica, y con unas condiciones defensivas espectaculares, también, fijémonos en los italianos. Ahora bien, conjuntos como los citados anteriormente, donde se aunaban las capacidades goleadores con las defensivas, y además se disfrutaba con el catálogo interminable de pases en corto, en largo, paredes, caños, juego a un toque o  dos, regates sin aparente esfuerzo, muchas veces quebrando sólo con la cintura, o amagando con el tronco o la cabeza, triangulaciones en dos metros cuadrados, y marcando gol como si fuera un pase más, y todo ello sin dar un patadón, jugando al fútbol desde el portero y haciéndolo fácil, como hacen los grandes las cosas realmente difíciles, ha habido y son los que son. Actualmente nuestra Selección y el Barsa. Por eso ya forman parte, como los anteriores, de la leyenda del fútbol mundial.
Abundando en lo anterior, fijémonos en un par de detalles. Valdés en el Barsa lleva varios Zamoras seguidos con su equipo marcando goles a porrillo. Casillas en la Selección tiene un registro de partidos sin encajar gol, ganándolo todo también, impresionante. Y, además,  con sus equipos dando recitales de excelente juego por donde van y encandilando a todo el mundo, con raras excepciones en ambos sentidos, que de todo hay siempre. Porque no olvidemos que los futbolistas no son máquinas, que el fútbol es un juego donde el azar juega un papel decisivo muchas veces, y que no hay más ciego que el que no quiere ver. Todavía hay quien dice que el fútbol del Barsa o de la Selección les aburre, y es que la perfección y la belleza también cansan. Sobre todo, ¡Ay forofos! si quien juega así de extraordinariamente no es tu equipo.
Del Bosque tuvo la sabiduría de manejar la herencia de Luis, respetándola, y aportar alternativas, y esto habla bien de su enorme inteligencia futbolística, pero además lo hace desde la humildad y la buena educación, sin una palabra más alta que otra, lo que le enaltece aún más como persona.
Finalmente, para los que se aburren, el futuro lo llevan claro. En el banquillo estaban los Xavi, Mata, Thiago, Javi Martínez y cía; las selecciones inferiores arrasando y del juego del Barsa B para qué hablar. 

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