EN EL ECUADOR DE LA TEMPORADA

A estas alturas ya tenemos algunas cosas claras. La Copa se la jugarán el Bilbao y el Barsa, en la Liga el Madrid lleva una apreciable ventaja y en   la Copa de Europa los dos equipos españoles sobrevivientes son claros favoritos. Podríamos decir que en la Copa no hay nada nuevo bajo el sol; no en balde los culés y los leones son dos clásicos de esas finales y los que más trofeos tienen. En la Liga ocurre igual; los merengues han estado toda su vida así, aspirando siempre al triunfo y quienes más veces la han ganado, con los azulgranas a rebufo que son quienes más ligas recientes tienen. Y a nivel europeo  tampoco es extraña la situación; como en nuestra Liga, el Madrid es el que más veces la ha ganado y el Barsa el de más triunfos recientes.
Pero ello da pie a un somero análisis: salvo matices, ninguno de los actuales dirigentes, técnicos o jugadores han descubierto ni aportado nada a la realidad histórica del fútbol español. Sólo el hecho de que el Barsa sea en las dos principales competiciones el de triunfos recientes más sostenidos es relevante. Y no exclusivamente en lo que respecta a los números, cuestión fundamental, sino en la imagen que ha proyectado en todo el mundo. Se le reconoce como el que mejor juega y, con su técnico a la cabeza, lleva camino de leyenda. El mejor Barsa de la historia, sin duda, está ya en el crisol de los equipos legendarios del fútbol mundial. El Madrid de Di Stéfano es el único referente blanco en este tenor; lo digo por la amplia legión de seguidores blancos que para su desgracia sólo tienen en la retina al club de D. Floren de los mal llamados ‘galácticos’ y el actual del ‘pseudo’ inventor del fútbol, Mourinho, y, como mucho, en la lejanía el de la quinta del ‘Buitre’; referentes menores y muy modestos en la historia del fútbol.
Y también es de señalar el hecho de que a nivel doméstico sean los dos equipos que más decididamente apuestan por la cantera los que se disputen la Copa. En este asunto los vizcaínos representan la tradición y los catalanes la innovación. Precisamente el Madrid actual representa ahora el papel que siempre jugó el Barsa: fichar a los mejores jugadores del mundo y a los técnicos más mediáticos para andar siempre con la obsesión de ganarle a Madrid. Ahora es justamente al revés; marchamo ‘made in Pérez’: gastarse en las últimas temporadas 500 M. de Euros para desbancar al Barsa y hacer el ridículo más que menos. Y, para más ‘inri’, con el aplauso generalizado del madridismo más forofo, aunque parece que últimamente han sobrevolado por el Bernabéu los espectros de los antiguos buenos seguidores blancos y se oye algún pito que otro. Ya hemos recordado alguna vez que por mucho menos a D. Santiago Bernabéu le zarandearon el coche al entrar al estadio, con él dentro, y que, sin embargo, el actual presidente goza del beneplácito casi general siendo el peor mandatario blanco en cuanto a trofeos conseguidos y años en la poltrona; comprueben los datos, que son clarísimos, quienes opinen lo contrario. Y eso sin hablar de la relación gasto/triunfos, que ya sería de una relación tan mala como escandalosa.
Decíamos que el Barsa, por el contrario, representa la innovación  respecto a la política de cantera, justo desde que Guardiola asumió el mando. Y no sólo en España; ahora mismo encabeza la clasificación europea de los grandes equipos en ese sentido, con quince canteranos alineados el último año. Le sigue el Manchester United con catorce. Y hablo de innovación porque ha sido capaz de romper su modelo de siempre y con el de cantera alcanzar sus mayores glorias desde que lo fundaron. ¡Ahí es nada!. Pero es que, además, muy cerquita del Madrid, es el segundo club que más ingresa de Europa. Claro que esto no hay que confundirlo, como hacen algunos desde la simpleza informativa, como el segundo más rico, porque en esa misma lista aparece el Valencia en el puesto 19 y ya sabemos cuál es su realidad económica. No se trata de ingresar más, como es evidente, sino de que la diferencia entre ingresos y gastos sea lo más positiva posible
Pero como hablábamos de certezas, la verdad es que apostando por la cantera le va rematadamente bien y es reconocido como el mejor del mundo. ¡Qué grande!

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