EL SEÑORIO DEL REAL MADRID Y OTRAS ESPECIES

Hubo un tiempo en que al Real Madrid se le recibía con palmas de admiración en la práctica totalidad de los campos de fútbol españoles, e incluso en los europeos. Hasta tal punto era esto último que en Europa era conocido como “El Real” y en España era el club que contaba con más adeptos, compartidos, eso sí, con los equipos locales de cada cual. De esos añorados tiempos para todos los madridistas hemos llegado a la esperpéntica situación actual en la que mayoritaria y desgraciadamente sucede todo lo contrario.

Un ejemplo de esto último sucederá cuando “el Real” visite la próxima vez La Rosaleda. Antes tenían ambos equipos, entre otras cosas, señas de identidad comunes. Basta recordar entre ellas al malogrado Juanito o a Fernando Hierro. Pero hete aquí que ahora ha llegado un señor al equipo blanco que ha menoscabado públicamente al club malacitano, y por ende a los malagueños sean o no aficionados, por un arranque de soberbia con el fin de significar que uno,  portugués, es más importante que otro entrenador, chileno prudente en este caso. ¡Vaya tela!.
Mi amigo Pepe Vidaña, que por cierto es el jugador que más veces ha vestido la noble y centenaria camiseta de nuestro Real Murcia, nos decía el otro día en la comida que los componentes de la entrañable peña del Pavo celebramos todos los jueves bajo la presidencia efectiva de Paco Dólera y el manto protector del irrepetible “ maestro Ibarra”, que esas cosas las dice el inefable portuense lusitano por la enorme presión que soporta de la prensa. Añadiéndole el calificativo tópico, de los muchos que han hecho fortuna en el fútbol, desgraciadamente, de que dice esas cosas porque se trata de un entrenador “ganador”. Y yo, a mi admirado Vidaña, le decía que no conozco a ningún deportista que en competición sea perdedor ‘per se’, que es de lo que se trata cuando alguien dice de otro que es un ganador. Una cosas es que se gane y otra que se trate de ganar a cualquier precio y que, cosa lógica en los de ésta condición, nunca se admita que uno pierde generalmente porque suele haber uno mejor. Y entonces vienen las consabidas excusas ramplonas de toda índole. Todos los que hemos competido, sea en la actividad y calidad deportiva que fuere, sabemos de triunfos y derrotas, y el que seguramente ha sido el jugador murcianista más rentable para nuestro club de todos los tiempos, lo sabe mejor que nadie.  
Y viene lo anterior a cuento de lo que desde todos los ámbitos del Real Madrid se ha dicho siempre, y que además está en el himno blanco, de que ha sido un club que lleva el señorío por bandera. Por eso, cuando ahora vemos a alguien que lo representa echándoles culpas a los árbitros o a los calendarios de los males del mejor club del mundo en cuanto a títulos conquistados, nos viene a la cabeza aquello de que a lo mejor ocurre que a ese señor “tan importante” le viene grande el escudo que representa. Y cuando ese alguien desprecia futbolísticamente a un club de los denominados modestos para darse él importancia, estando en el Madrid, nos reafirmamos mucho más en lo anterior. Y si ya le escuchamos echarle a los árbitros la culpa por su frustraciones, a todos los que llevamos viendo fútbol  varias decenas de años, si además somos seguidores blancos, que no forofos, nos produce sonrojo y vergüenza. Porque ocurre que además de madridistas somos aficionados ‘sufridores’ de otros equipos, y ya sabemos lo que nos ha ocurrido casi siempre que nuestros equipos menores se han enfrentado al Madrid, al Barsa, o a otros equipos de mayor cuantía. ¿O no?.

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