EL FUTBOL EN LA ECONOMÍA ACTUAL

Parece que determinados sectores  del panorama futbolístico español quisieran vivir ajenos a cuanto sucede a su alrededor. Nuestro deporte es permeable a las circunstancias sociales y económicas que le rodean, y no verlo así es empecinarse en cometer errores de gestión y de análisis.
Veamos el ejemplo de la Selección cuando se le critica por acudir a jugar partidos amistosos con el acicate de jugosos contratos. Es verdad que se podrían planificar mejor cuando los equipos que la surten andan inmersos en varias competiciones coincidentes, con partidos entre semana y compromisos serios a la vista, pero también es cierto que  se podrían jugar esos encuentros con jugadores menos cargados de partidos. Se podría objetar que la Selección se juega su honra y debe ir con los mejores, pero que pruebes en primera línea a algunos de los que habitualmente son suplentes o están en las quinielas de siguientes convocatorias  tendría un doble valor. Por un lado se pueden ir viendo opciones de futuro y, por otro, siempre habría alguna justificación real a que el juego de la campeona del mundo no fuera todo lo brillante que se le exige; circunstancia que ocurre, de todos modos, cuando la motivación de los titulares no es la idónea, como ocurrió en Costa Rica. No nos engañemos, el dinero que la Federación Española obtiene en esos encuentros es importante y sería de tontos no aprovechar el momento, como importante también sería aclarar su buen uso.
Otro ejemplo son los criticados nuevos horarios de la Liga y el afán por el dinero. La mayoría de los clubes de primera división están en suspensión de pagos cuando no en quiebra técnica. Si se desmaquillaran algunos balances se vería lo anterior en toda su crudeza. Fijémonos en los grandes. El Madrid anda en más de 600 M de euros de deuda reconocida, siendo quien más ingresa del mundo; pero claro, también es el que más gasta. El Barsa anda en una situación parecida, pero con unas perspectivas mucho mejores. Tiene a favor que su fábrica de materia prima, La Masía, está en disposición de generarle cada año dos o tres buenos jugadores para el primer equipo y eso supone, a la larga, como mínimo un ahorro medio de unos cien millones de euros por temporada en fichajes. El Madrid, por el contrario, tiene que prever ese gasto para seguir ‘cebando la bomba’, en términos de su presidente. Y claro, por ello, D. Florentino tiene que echar mano de su capacidad de gestión e inventarse algún que otro pelotazo económico como el que se avecina en la próxima remodelación del Bernabéu en connivencia con los poderes públicos. Ya lo hizo una vez con la vieja Ciudad Deportiva para salvar al equipo blanco de la ruina, lo que ocurre es que varios años después la deuda es otra vez de pasmo. Añadiendo que su política deportiva es lo más lejano a basarse en el producto propio tiene que preparar en cada presupuesto un dineral escandaloso para fichajes. Y se va quedando sin conejos que sacar.
Y para qué hablar de otros equipos como el Valencia, Español, Zaragoza o Atlético de Madrid. Todos sabemos las telarañas y trampas que agujerean sus alforjas.
El Betis vivió muchos años de la cartera y las ocurrencias de ‘D. Manué’ ,y ahora vaga a la deriva. El Sevilla del acierto de su Secretaría Técnica en  fichajes y cantera; ahora ordeña de nuevo vacas flacas, por eso Del Nido, su singular presidente, tiene el grito en el cielo con la pasta de la tele. El Villarreal, mientras el Sr. Roig las ponía y gestionó bien lo deportivo iba de gloria, ahora, cuando se trata de vivir de lo que se genera, resulta que las ratas no son conejos y también andan exaltados; algo les salva  el haber hecho una buena política de cantera. Del ‘Depor’ no hablemos, y de los norteños, salvando al Bilbao por su envidiable singularidad, la misma ruina.
En Murcia y Cartagena, mientras las pongan el Sr. Samper y el Sr. Gómez habrá fútbol profesional. Pero aquí hace tiempo que nos cargamos las canteras y así nos luce el pelo. Cuando se ha querido vivir de nuevos ricos hemos arruinado los clubes sin pasar de la mediocridad.

En resumen, que el fútbol, tal y como está montado, o mira hacia el dinero de la publicidad de los países emergentes y hacia la cantera o a medio plazo será insostenible. Al tiempo.

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