EFESÉ-MURCIA FIESTA, EN LUGAR DE DUELO REGIONAL

Y así debería ser, y puede serlo, salvo que ‘esos’ se empeñen en aguarla.
Yo le diría a ‘esos’, casi ‘abonico’, para que entendieran que gritar no es de sabios, que un partido de fútbol debe ser un espectáculo festivo, porque para ello pagan su entrada. Y ya de paso, que insultar a los aficionados contrarios, que también son ‘paganos’, es de imbéciles, cuando no de cobardes, pues se suele hacer amparados en una multitud informe que berrea sus bazofias en cuanto les dan suelta en su casa; si al tontucio que insulta se le dejara solo y sin amparo, es seguro que no abriría la boca para insultar, sino  para tomarse unas cervezas con los otros. Así de descerebrados son ‘esos’.
Y también les señalaría, que recuerden el continuo trasvase de futbolistas que ha habido históricamente entre el Efesé y el Murcia . Y que tantos unos como otros, murcianos aquí, o cartageneros allá, han gozado del aprecio especial de las aficiones contrarias, ésas a las que insultan gratuitamente en cuanto les quitan el bozal. ‘Esos’, de uno y otro lado, deberían haber visto a más de veinte mil murcianistas en la vieja Condomina aplaudiendo a rabiar a Añil, o a García Murcia, futbolistas cartageneros de pro que fueron de aquí para allá, por citar sólo un par de ejemplos; o a miles de cartageneristas haciendo lo propio en el viejo Almarjal con Pepe Barrera, Pedro Cuenca (q.e.p.d.) o al menor de los Mompeán,  peloteros murcianos que hicieron el trayecto contrario. Estos futbolistas, y otros muchos, defendieron ambas camisetas con idéntico ardor y entusiasmo. Pero claro, a ‘ésos’, estos magníficos ejemplos les suenan a ñoñería; lástima de hijos, son tan cenutrios que la idiotez y la cobardía, repito, arma sus lenguas.
Y a ésos’, de quienes casi todos tenemos un ejemplo cercano, normalmente con apariencia corderil y  amigos en el otro campo, también les añadiría que muchos hemos sido testigos de cómo en la Condomina se han aplaudido goles del Efesé cuando se señalaban en el marcador simultáneo; pongo como testigo al que pasa por mejor futbolista cartagenero de siempre, Perico Arango, que lo vivió alguna vez en persona. Y que, en otro sentido, muchos cartageneros residentes en la Trimilenaria, con permiso del irrepetible Tomás Martínez Pagán, fueron socios del Murcia cuando éste tenía buenos equipos en primera o en segunda, y más aún si algún cartagenero vestía de pimentonero, como ocurrió con Juanmi hace poco.
Viene esto a cuento del partido del próximo fin de semana en el Cartagonova. Se van enfrentar acuciados por los regulares o malos resultados cosechados hasta ahora jugándose algo más que tres puntos; seguramente el tanteador marcará el devenir de la temporada para ambos. Es una lástima que esta fiesta del fútbol se viva con el Efesé y el Murcia tan desvaídos. En algunas épocas, en divisiones inferiores, la pelea fue por los puestos de cabeza. Pero es lo que hay. Un Efesé diseñado con ambiciones de ascenso cerrando la tabla y un Murcia, con chocante y desnaturalizada modestia de principio, tratando de navegar en aguas tranquilas. Ambos con mejores plantillas  de lo que señala su clasificación. Y una pena compartida: sin apenas jugadores canteranos. ¡ Qué gozosos tiempos cuando jugaban muchos buenos futbolistas de la tierra ¡
Como Presidente del Murcia me tocó vivir una de estas fiestas del fútbol en la primavera del 93 en el Cartagonova. Ganamos uno a dos y he de decir que hubo un comportamiento exquisito hacia nosotros. José Luis Belda, su Presidente, y Florentino Manzano, fueron unos señores. Y las aficiones de ambos equipos estuvieron fenomenales. Recuerdo que aparcamos mi coche en el Paseo Alfonso XIII y fuimos sin problemas varios dirigentes murcianistas a pie hasta el estadio rodeados de cartageneristas. El Efesé llevaba buen equipo pero ese año ascendimos nosotros a 2ª A.
Finalmente les diría a ‘esos’ que animar a su equipo y desanimar al contrario es la salsa de este juego. Y una fiesta más del fútbol, buena para el espectáculo. Pero que insultar o agredir es lamentable. Además suele haber muchos niños.
Como murciano y murcianista de nacimiento y vocación,  cartagenero de  adopción devota y como futbolero de afición, deseo un buen espectáculo deportivo.
Y ésos’, que vayan al campo a disfrutar, a cantar, a reír o emocionarse con el juego de su equipo. Si no,  que cojan un zurrón y al campo, pero al de las cabras; como borregos.

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