EFECTIVAMENTE, NO CAMBIA …DON MOURINO

Lleva razón el ínclito técnico del Real, ahora reconvertido en ‘capo di tutti’ con permiso del  Sr. Pérez que ahora quiere jugar un desconocido papel de Don  Tancredo en su nueva refundación del mejor equipo del siglo XX. Y digo nueva porque con esta ya lleva cuatro. La primera al llegar a la Presidencia allá por el año 2.000 cuando no le conocía casi nadie en España, por cierto, de la mano del fichaje de Figo y con su inefable eslogan al año siguiente de “Zidanes y Pavones”. Aquella le duró poco, pero fue la mejor en cuanto  a resultados deportivos: dos Ligas y una Champions. A continuación inauguró aquella otra de un “Técnico moderno”, y echó a Del Bosque. Ahí empezaron sus males; tropecientos técnicos y grandes fichajes para no ganar nada y salir corriendo por la gatera antes de que le sacaran los pañuelos. Después cuando su reaparición estelar de nuevo con Valdano bajo el brazo, para más de lo mismo, con la pedrea de la Copa del Rey; meritoria, eso sí, por ganarla ante el mejor equipo del mundo actualmente. Y a partir de esta temporada  iniciamos el reinado con un valido en plan ‘Manuel Godoy’: D. Xoxé Mourinho, aquél extremeño y éste del otro lado de la raya, una vez puesto en la calle Valdano. Veremos cuando tiene D. Florentino, como aquél Carlos IV de triste recuerdo, su motín de Aranjuez y su posterior vergonzosa fuga a Bayona de la mano de Napoleón. Esperemos que cuando esto suceda, que barrunto que no será muy tarde si continúa el valido al mando, como le sucedió a aquel débil Rey, no le suceda un nuevo nefasto Fernando VII y aboque al club blanco a la peor etapa de su centenaria y gloriosa vida. Cuando se miran las deudas reconocidas en balance es para echarse a temblar, por mucho que se les llene la boca a algunos hablando de que es el club que más ingresa del mundo, sin reparar en que también es el que más gasta.
Decía al principio que el ‘Don’ Mourinho no cambia, y si no miremos lo que ha pasado nada más comenzar la temporada. “¡A mí no me calla nadie”!, dice en su primera rueda de prensa ante el primer embate oficial, la Súper Copa contra el Barsa. Y, a continuación, tras el magnífico partido del Bernabéu, no comparece ante la prensa porque el señor está enfadado con el árbitro. Entonces manda al bueno de Karanka para decir cuatro chorradas en plan de faena de aliño, y para soltar eso de que en el fútbol español no cambia nada. Realmente lastimoso.
Para empezar no concibo a ningún hombre de verdad importante diciendo eso de que a él no le calla nadie, porque en su caso, y ojalá para el bien del Madrid me equivoque, simplemente le callan los resultados, que, como los números, son inapelables en sus juicios. Y mucho menos es presentable tan desafortunada como soberbia e impotente afirmación en el máximo exponente de una institución  como la del Real Madrid que a fuer de verdaderamente importante no necesita ponerse flores, y mucho menos tan ridículas, para resaltar su valía y su gloria.
Y con respecto a su cabreo con el árbitro del partido, sólo me remito a lo que afirmó alguien tan poco sospechoso de poco madridismo como Sanchís cuando hizo el resumen del partido que había comentado en TVE: “ el árbitro no ha tenido influencia en el resultado”. Concluyente. Y el otrora gran jugador madridista no hizo sino decir lo que pensamos muchos   que no  somos forofos madridistas, aunque sintamos los colores blancos como el que más. Y que nos gusta el fútbol por encima de todo. El Madrid hizo un grandísimo partido, el mejor de todos los enfrentamientos de este año con el Barsa, y se mereció ganar sin duda, pero el fútbol tiene estas cosas, un equipo de circunstancias  que sólo jugó cercano a su nivel habitual el primer cuarto de hora de la segunda parte le llegó cuatro veces y le hizo dos goles; el primero bellísimo. Aquí se hizo realidad eso tan manido de la suerte de los campeones.

Quizás habría que recordarle a Mourinho que el fútbol español tiene a gala tener ahora mismo a los mejores futbolistas del mundo en todas sus categorías, resultados y éxitos nacionales mandan, mientras que él va camino de convertir al Real Madrid en la Legión Extranjera. Y ambas realidades sí que no van camino de cambiar.

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