COMO LA CABRA, EL DEL DEDINHO TIRA AL MONTE

Quien iba a refundar el Real Madrid y como ‘vacuna antibarsa’ encandiló a todo el madridismo ya está asomando la patita mercenaria. Hasta tal punto secuestró voluntades que el otrora omnímodo presidente le dio todos los poderes y ahora, desagradecidamente, anuncia ‘urbi et orbe’ que está deseando tomar las de Villadiego; ¡que se largará pronto, vamos! El Madrid sólo ha sido, se trasluce, otro trofeo de caza para su salón.
Ingratitud de quien “señalaba dónde estaba el señorío del Madrid a los madridistas”, en nefanda afirmación de su Presidente; el que pasó de “Ser Superior” –  Butragueño dixit- a “D. Tancredo”, como peaje del nefasto tránsito desde las alturas del mando apoyado por una potente guardia pretoriana: Valdano y Cía., a un indolente dejar hacer, cuan rey bobo, con un valido estilo Antiguo Régimen ostentando el bastón de mando: Mourinho.
¿Qué pensarán ahora las docenas de miles de abducidos seguidores blancos? ¿Habrá rincones suficientes en el Bernabéu y en  miles de barrios y pueblos para que esa multitud de irreflexivos forofos clonados – antes buenos y entendidos seguidores blancos-  se arrebujen para llorar sus penas?  ¿Qué ocurrirá cuando vuelva a Chamartín  “ o fenómeno” portugués al frente de otros colores luciendo gestos narcisistas, corriendo desaforadamente la banda,  haciendo el caballito o tirando de dedito? Porque no olvidemos que cosas por el estilo ha hecho en el Nou Camp mordiendo  la mano que un día le dio de comer. Y me temo que su salida del Real no va a ser tan calladita como fue la del Barsa, porque allí nunca dejó de ser un segundón y aquí vino de superestrella. Ni la del Inter; allí lo ganó todo y aquí parece que el Señor no le ha llamado por ese camino. Ni siquiera la del Chelsea, porque allí le hizo ganar cosas a un club que no acostumbraba. Ni por supuesto la del Oporto; de su tierra salió en figura.  No, del Madrid saldrá ‘escocío’ porque vino como redentor al mejor club del mundo, que ya había ganado todo antes de él, y se irá con más pena que gloria a pesar de haber disfrutado de más poder y medios que ningún otro técnico en la gloriosa historia blanca. Y claro, lo hará dejando en la estacada a miles y miles de cándidos  aficionados a los que increíblemente ha hipnotizado, y a un presidente, que también es un mesías para esos mismos aficionados, que cometió  el enorme e irreparable error de poner  el club a sus pies.
Y cuando eso ocurra, los ‘primaveras blancos’ caerán de su burro y D. Tancredo, si no se ha ido antes y vuelve a ser D. Florentino, sacará a pasear su previsible otro yo, el de la  justificada soberbia en este caso, y le dará algún sartenazo gordo, eso sí, con florentinas palabras. Y el primer atisbo de ello se puede leer entre líneas, ante su asomo de tocata y fuga,  con el reciente y fulgurante anuncio de que el actual seleccionador alemán,  Low, está en el punto de mira blanco. ¿Casualidad? Como diría una amiga,  hace tiempo ya que no creo en los Reyes Magos.
El afán de protagonismo de Mourinho es asombroso. Ahora que ha endulzado el comportamiento y que sus jugadores se han conjurado para encarar el futuro superando  el frustrante complejo blaugrana, que no es poco, y que el Madrid este año es notoriamente superior al del año pasado gracias a su plausible trabajo como buen técnico que es, amén de que el club en general le ha hecho piña, resulta que hay que enredar anunciando en la BBC su deseo de estar en la Premier  pronto. Ya son ganas de liarla ¿O tampoco será casualidad? Ahora que empieza la recta final de los títulos en juego sus palabras no han podido ser más inoportunas ¿Qué influencia tendrán en sus jugadores? Veremos.
Ah¡ y ya sabemos que Arbeloa ni canterano alguno sirven; hay que fichar  brasileñitos o hacer a Coentrao ambidiestro ¿Y si probara a trabajar de verdad  haciendo futbolistas, o reconvirtiendo otros, en lugar de fichar figurines y tullidos? Creo que ni él ni nadie del Madrid se han enterado de que hoy los mejores están en España.  Esto  no es baladí: los galardones y laureles internacionales de nuestras selecciones y jugadores lo demuestran.
Sin ‘dedinhos’ ni peteneras cabrunas, con perdón,  los sabios dedos de notables técnicos españoles lo demuestran a menudo; “repasinhos”  puntuales de Pep aparte.

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