coec a croem: estamos ambunos

Esto parece que le han dicho, o lo van a hacer próximamente si la sensatez no lo remedia, los empresarios cartageneros de la COEC a sus homónimos regionales de la CROEM, y todo por un ‘silloncico’ en el Consejo de la Autoridad Portuaria. Y mientras, entre ‘gorgueles’  de contenedores e impactos ambientales por un lado,  y cánticos y campanillazos de madrugada con sus auroros huertanos por otro,  el ilustre murciano de Murcia Adrián Ángel, es decir, la Autoridad Portuaria, estará rebozándose de inquieta satisfacción en sus magníficas dependencias del puerto de la Trimilinaria, que diría el irrepetible Tomás Martínez Pagán. Y digo lo de satisfacción porque se rifan, incluso riñas de por medio, un ‘puestesico’ a su vera, y lo de inquietud porque en el fondo no le debe hacer ninguna gracia que en lugar de aunar voluntades e intereses con el interés general los empresarios armen un belén, con él haciendo de Herodes, por calentar periódicamente el cuero de un sillón. A saber quién o qué será el perseguido niño en este entuerto.

Y digo yo que los empresarios a la gresca, mis representantes porque yo también soy empresario, deberían estar en otras cosas en lugar de andar en el viejo ‘quítate tú para ponerme yo’, que parece más cosa de ciertos políticos no precisamente ejemplares. Y digo lo anterior porque tal vez nos interesaría saber a todos qué diferencias habrían en cuanto a criterios o aportaciones positivas diferenciales para el puerto entre los Srs. Illán y Del Toro, haciéndoles el favor de pensar que sus disputas no responden tanto a intereses meramente monetarios personales, como a sus respectivas capacidades para colaborar en algo de tanto interés económico público local y regional, si es que de verdad tienen influencia efectiva en las decisiones de la Autoridad Portuaria.

 Y desde aquí apunto que tal vez alguien les podría decir con bastante razón que se ocuparan de influir positivamente en la maltrecha economía regional y nacional, al margen de fotogénicos anuncios de propuestas de pactos locales, que más bien suenan a humo por reiterados, empezando, entre otras muchas cosas, por pedir explicaciones a nivel de CEOE sobre para qué necesitamos los empresarios, por poner un ejemplo, a más de 35.000 empleados a nivel nacional entre todas las organizaciones de representación empresarial, al margen de las Cámaras de Comercio; ¡que manda huevos!, que diría D. Federico. Y señalo este punto porque a veces olvidamos que los problemas no sólo están en los sindicatos y la financiación pública que reciben, siete de cada diez euros que manejan, amén de sus liberados, que primordial y lacerantemente también, ni en el tema de los más de tres millones de funcionarios, algo de verdad ruinosamente inexplicable, e  insoportable económicamente, si se tiene en cuenta que hace poco más de treinta años eran setecientos mil para sólo cinco millones menos de españoles, ni tampoco en exclusiva en el asunto de la cantidad de  políticos que supuestamente nos representan, con un coste  desmesurado en demasiados casos, dejando aparte sus  gravísimas erróneas  medidas como las referidas a la crisis actual, sino que nosotros mismos, los empresarios, partiendo del hecho incontrovertible de que de cada diez euros de presupuesto que maneja la CEOE en su conjunto, casi 600 M. de euros, siete provienen asimismo del estado, algo se podría ahorrar, digo yo.

Finalmente, volviendo al asunto de la disputa, habría que preguntarse si es relevante el origen de quien represente a los empresarios en la Autoridad Portuaria teniendo en cuenta que en Cartagena hay una alcaldesa gallega de reiterada aceptación popular, en Murcia un alcalde nacido en Orihuela que sólo conoce victorias en las urnas, y en ambos casos por  algo será, y que, por citar otro y esclarecedor ejemplo, fue el murciano Ramón Luis Valcárcel quien propició el nacimiento de la esperanzadora Universidad Politécnica de Cartagena desgajando de la de Murcia las facultades técnicas, aunque habría que añadir, justicia obliga, que a ello no fue ajena, sino todo lo contrario, la excelente labor, al decir de casi todos, del alcalde cartagenero José Antonio Alonso.

Y ahora lo curioso. Que el murciano Illán, en nombre de los empresarios cartageneros, le diga al asturiano Del Toro, al frente de los murcianos, que está ‘ambuno’ con él, es, cuando menos, para hacérselo mirar, que diría un catalán. Por cierto, y para quien no lo sepa, que estar ‘ambuno’, según mi amigo y cartagenero de pro Pedro Puzi, viene a decir en ‘aladroque antiguo’ aquello de ‘no me junto’, que decíamos de críos.

Todo esto me recuerda algunas cosas huertanas que recitaba mi buen amigo, tristemente fallecido hace años, y celebrado escritor y radiofonista murciano Antonio Segado del Olmo, como aquello de: “Ahora sí que estamos bien, tú ‘preñá’ y yo en la cárcel, tú no tienes quien te meta y yo no tengo quien me saque”; con perdón¡. Vaya tela!.

José Luis Ortín

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