CARLO ANCELOTTI

Es un profesional tranquilo que equilibra la experiencia con sus ansias de futuro. Seguramente será igual en lo personal. Un hombre de su tiempo, fiel al rol que desempeña y aclimatado a la exigencia que cabe exigirle de largo en el banquillo, como antes de corto sobre el césped, atesora una larga trayectoria exitosa sin que le recuerden malos rollos en los momentos oscuros, que los ha tenido y son los menos, ni grandes exaltaciones en los triunfos, que son grandes y los más. Una perfecta imagen para el club que representa en esta etapa de su vida.

Hoy, cuando ha perdido en Valencia la difícilmente mejorable racha que llevaba de veintidós partidos sin que nadie le mojara la oreja, es el momento idóneo de resaltar su mejor personalidad porque será cuando reciba alguna crítica en varios meses. Y también de señalar ciertas debilidades manifiestas, porque como humano las tiene.

En la temporada y media que lleva en el Madrid le ha devuelto el aura de equipo glorioso y educado, tras la nefasta herencia recibida del impresentable – en ese sentido-  Mourinho, y ha conseguido ahormar dos equipos triunfadores con mimbres diferentes en algunos puestos esenciales. Y ese tránsito de imagen merece todos los elogios porque la elegancia en todo momento es propio de un señor en un equipo señorial. Y parecidos elogios merece la efectividad de su trabajo, porque no es lo mismo un equipo con Alonso en el medio centro, arropado por otro gladiador como Khedirao un correcaminos como Modric, por ejemplo, que hacerlo con un estilista como Kroscon dos artistas a su lado, tal que Iscoy James. Y eso sin contar con el importante cambio afrontado en la portería; ya veremos de todos modos cuando lleguen los equipos difíciles este año, como ayer mismo demostró el Valencia adueñándose del medio campo. Más atrás, Diego López era y es un excelente portero con unas características bien distintas del fenómeno Casillas, de quien no abundaremos ahora en sus grandes virtudes ni en sus carencias. Como antes, veremos qué ocurre cuando lleguemos al último cuarto de la temporada. El ejercicio pasado le acompañó la suerte en su elección final del portero de la selección, con la aparición lisboeta del actual santo madridista, el sevillano todoterreno Ramos, por rocoso defensa y goleador milagroso.

Pero el buen carácter personal y profesional que transmite también encierra sus cantos a la luna, que no todo es en él trabajo callado y efectivo, cuan hormiga laboriosa en pos de la utilidad a la institución de la que cobra. Y entre sus pesares íntimos sentirá lo más probable la sutil obediencia que transmite hacia el mando. Don Florentino estará doblemente contento con él: por buen técnico y por bien ‘mandao’. A nadie se le escapa que el verdadero director técnico del Real Madrid es su presidente. Por eso se fue Valdano, sobre todo. Y que la dirección estratégica de la política de fichajes del club blanco reside en la dirección estratégica y de márketing del conglomerado de empresas del señor Pérez, como llevamos años denunciándolo y ahora lo señalan también importantes medios nacionales. Desde ese punto de vista, Ancelottile asegura a su presidente dos cosas importantes: la lealtad y el esfuerzo por rentabilizar sus decisiones, al margen de que crea acertados o no los fichajes y descartes que la superioridad decide.  

Sea como fuere, descubrir lo que menos gusta no debe estar reñido con reconocer los méritos; la realidad de sus números es muy cabezona y no engaña. Sus registros son muy buenos, y en eso hay que felicitar a quien decidió su incorporación al Madrid en unos momentos complicados tras la marcha del ‘metededos’, sacando al tiempo la pata que había metido con el bluf lusitano que trajo él también al Bernabéu. Así que enhorabuena a los dos, a don Carlo y a don Floren, por devolver al Madrid al lugar que nunca debió dejar: un equipo indiscutible e importante en todo; el que más para millones de personas y para la mayoría de profesionales, clubes e instituciones que pueblan y rigen el planeta fútbol.

Si asegura lo dicho sobre su medio campo y la portería, 2015 será un año para la historia merengue. Porque la eficacia arriba es segura con su mejor goleador histórico, Ronaldo, y el galgo galés, Bale.

Finalmente, otra alegría: ¡qué satisfacción ver a cuatro titulares de la selección vestidos de blanco! Olé, don Carlo. ¿Lo hará también con Jesé? Ojalá.

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