AZNAR Y EL MUDO

Aznar había vuelto de uno de sus incesantes viajes a cualquier país de los que sajones son. Más que nada por vigilar algunos intereses personales por aquello de los sillones con felpudo que su retiro le proporcionó: asesorías varias de lo que haga falta, vocalías onerosas en diversos consejos de lo que sea, charlas múltiples en universidades diversas atando moscas con el rabo, alguna cátedra honorífica por allí y algún ‘chollete’ por acá; en fin, lo típico en quienes han ocupado cargos de su relieve en el mundo mundial y que han sabido hacérselo en sus últimos años apoltronados. Hablando, claro está, de los listos, aunque de los otros también andamos sobrados; el de la Alianza de las Civilizaciones, por ejemplo, que atiende por Zapatero y cuentan que incluso una vez estuvo a punto de dar una conferencia en algún lugar ni más ni menos que de economía. ¡Vaya tela!
El primer mudo
Todavía, el primero tiene de qué presumir; ahí están los datos económicos de España en su mandato, pero lo del segundo es para echarse mano a los blandos. Es como si a su antecesor le diera por evangelizar al personal con charlas pacifistas. Aunque él realmente no metió a España en ninguna guerra, vendió muy mal su papel de ‘mandao’ o ‘correydile’ de que “sí hay armas de destrucción masiva en IraK”,  de ‘su primo yanqui Busch’.  Aunque también es verdad que algunos réditos en influencias europeas y mundiales sí consiguiéramos; véase si no el ejemplo de Perejil, donde el intrépido ministro de la cosa militar, el tal Trillo, pudo sacar pecho sin que nadie nos chafara la guitarra. No sonrían, porque ahora no podríamos asegurar nada.
Todo lo contrario del lumbrera de la ceja, que nos metió de cabeza en el avispero de Afganistán con nobles excusas, como aquel eufemismo  de ir  de la mano de la ONU. Ahora bien, en beneficio del segundo hay que decir que vendió su burra pacifista de sobresaliente ‘cum laude’. Lástima que sólo hubiera talante para parecer tal cosa y nada de talento para todo lo demás; el mudito y manco leonés de los mineros – nunca cantó la internacional ni levantó el puño con ellos- dejó el país hecho una ruina.
Un chiste, con perdón.
Pero vayamos al otro. A la auténtica maravilla de la naturaleza.
Les decía que recién llegado a España y de atender algunos compromisos locales menores, algún antiguo colega de gobierno le contó el chiste aquel del matrimonio que tuvo  gemelos naciendo   uno de ellos sordomudo. Tras múltiples intentos fallidos con especialistas españoles durante varios años, cuando los chicos ya habían hecho la comunión alguien les dijo que en Nueva York había una eminencia en la materia que arreglaba esos problemas enseguida. La única pega es que era muy caro. Aquéllos abnegados padres sacrificaron gran parte de su patrimonio y al poco tiempo la madre cogió un vuelo a la gran ciudad norteamericana con su hijo mudito tras conseguir la importante cita previamente.

Llegaron domingo  y hasta el lunes tenían tiempo libre. Y la ilusionada señora llevó a su hijo a Central Park. La mala fortuna en aquel día soleado fue que unos niños americanos que jugaban al beisbol le arrearon tal pelotazo al chaval en la cabeza que dio con él en el suelo. El mudito se levantó con un  cabreo  muy natural y dirigiéndose a los ‘yanquitos’ les llamó de todo; además de hijos de puta.
La madre, asustada por lo primero y asombrada por la reacción del chiquillo, le puso rápidamente un correo a su marido diciéndole: “Pepe, milagro. Nuestro hijo ya habla, y les ha dicho a unos de aquí que son unos hijos de p….”. Ansiosa, empezó a reconocer al niño por si tenía alguna herida por el pelotazo y al momento la lucecita parpadeante del teléfono le devolvía la respuesta de su marido: “ Hija de la gran p… ,tú, que te has dejado aquí al mudo….”.
El chiste había hecho fortuna en la sobremesa de la cena y el matrimonio Aznar marchó a casa a disfrutar del merecido descanso.  Pero antes de acostarse doña Ana le dio las quejas familiares y políticas por el silencio de Mariano Rajoy ante  las cosas de Bárcenas y el resto de problemas que acuciaban al país. Esa madrugada don José María sufrió una pesadilla terrible.
Resultó que en su tercer sueño, cuando alumbran los pasados, se vio en el papel de aquella sufrida madre. Y es que se había llevado para allá a Rodriguito dejando aquí a Marianico.
Y claro, el patrón, don Manuel Fragaen su papel de padre, le había enviado un telegrama desde el más allá llamándole de todo menos bonito en uno de sus legendarios arranques, recriminándole que se hubiera dejado en España al mermadito. Y salió echando leches para Antena 3.
El mermaditoauténtico
Rodrigo volvió pronto en malhadada hora para él queriendo ser un financiero de postín, y en poco tiempo tiró por tierra el enorme capital político adquirido con su gestión económica en el gobierno de Aznar. Y Mariano sigue aquí haciendo mimos, donde lo dejó ‘su madrecita’y peor aún, porque más allá de acabar también con sus réditos políticos ha arruinado los de su partido tirando por tierra la añorada gestión económica del PP durante el gobierno de su padrino Aznar, en el que participó.
¿Cómo es posible que no aprendiera nada de aquello y siga empeñado en sacar a España adelante arruinando a las clases medias en su sentido amplio?
Escuche, Presidente:
¡¡¡Que es la bajada de impuestos para cebar la bomba del empleo, hombre!!!
¡¡Deje de hacer el Tancredo y largue de una vez a esos social cristianos ‘montorianos’ que les endilgó el inefable  compañero Arenas desde donde nunca pudo gobernar!!
¡¡Sea usted liberal y ejerza, que para eso  votaron a su partido tan mayoritariamente como a nadie los españoles!!   

 Y, por favor,  háblenos usted, que estamos desesperados con tanto silencio para todo. Y sin mentir, a ser posible, claro.         

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