ABANICOS P’AL MAREO

ABANICOS P’AL MAREO
Andan los madridistas echando cálculos. Que si la final de Berlín será contra el Barça, dando por descontado que se eliminará a la Juve; que si el Atleti ganará o empatará a los culés en el Calderón y les regalará la Liga, suponiendo que los blancos lo ganen todo; y que a un partido todo puede pasar.
Y es cierto, todo puede pasar en noventa minutos, incluso con el empalme de treinta más y la lotería de los penaltis, pero es más fácil que el agua vaya a lo hondo sin pedir escrituras.
El Barça tiene la suerte de los campeones, y eso, unido a su gran estado de forma, le hace candidato a ganarlo todo: la Liga, la Copa y la Champions. Contra el Valencia se les apareció la moreneta en el Nou Camp, y ahora se le lesiona Robben al Bayern y Levandoswki se rompe la cara. Si añadimos las lesiones de Ribery y de media docena más de grandes jugadores de los bávaros, más el mírame y no me toques del excelente Thiago, tendremos el cuadro perfecto para que los de Luis Enrique puedan acabar un año extraordinario. El único en Europa que puede aspirar a un triplete —¡Co…, iba a decir un hat-trik!, si seré gili…—
Ahora bien, el Real tiene la obligación de intentarlo porque aparte de llevarlo en sus genes, dicen —otra tontuna porque no conozco ningún equipo que no quiera ganar—, tiene mil millones de razones para ello; lo que cuesta el equipo.
En efecto, en su eliminatoria con los italianos turineses tiene ventaja sobre el papel, pero también aquí se puede aplicar aquello de que en el fútbol puede pasar cualquier cosa. Y más contra un equipo que une a su propia historia la genética de los italianos. Y en este asunto sí se puede hablar de genes por lo que todos sabemos sobre la dificultad que siempre ha añadido jugar contra ellos, marrullerías y broncas diversas incluidas. Deberán estar finos los merengues, sobre todo sus delanteros, para aprovechar las indudables oportunidades que tendrán en los dos partidos. Cristiano debe aparecer como el grande que es y dejarse de pataleos porque no marque un gol o se lo birle un amigo. Y los defensas deberán estar muy atentos a no dejarse robar la merienda porque los juventinos saben nadar y guardar la ropa. Si cogieran ventaja se complicarían las cosas para los de Ancelotti porque deberían jugar contra un muro, y en esas condiciones solo es divertido el juego de pelota en un frontón.
Si ocurriera lo más previsible: que el Barça logre alzar los tres títulos y el Madrid fuera un digno segundo en Liga y en Champions, por el Bernabéu habría crujir y rechinar de dientes, además de guillotina. A saber: técnico fuera, algún ilustre futbolista también, aparte de otros menos lustrosos; y uno o dos fichajes de relumbrón, siempre sobre los cien millones de euros.
Y si no, es decir, que sonara la flauta blanca y fueran los azulgranas los segundones, Luis Enrique debería emigrar con alguno de sus futbolistas emblemáticos. Y no solo eso, sino que el panorama presidencial se complicaría bastante. La sombra fantasmagórica de Laportase enseñorearía de la parroquia barcelonista y habría una guerra civil de resultados imprevisibles. Ojo a lo que podría ocurrir con su jugador franquicia: Messi.
Por la cola de la Liga ya aparecen dos candidatos al desastre. Uno fijo, el Córdoba, y otro casi, el Granada. El tercero en discordia también tendrá un vecino andaluz, el Almería, con el Coruña oliendo a chamusquina; siempre que el Elche se salve en los despachos.
¡Qué lástima de Real Murcia! Es el pagano tradicional de los desmanes administrativos de los mangoneantes del fútbol.  Junto con el Cartagena, que no gana para desdichas, este año pintan bastos en el fútbol regional.
Por otra parte, parece que llega la sensatez al asunto de los dineros televisivos en el fútbol. Al fin, Tébar ha conseguido que el Gobierno apruebe el decreto que posibilitará un mejor reparto, pero hay un poco de trampa en ello, o de zanahoria, si lo prefieren. Y es que para que en realidad sea efectivo y bueno para todos deberá doblarse lo que actualmente se recauda y llegar a los mil quinientos millones. Solo así se podrán equiparar nuestros clubes a los de las grandes ligas europeas. De lo contrario será repartir migajas caídas de las mesas de nuestros poderosos.

Que disfruten la semana.

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