A VUELTAS CON LA SELECCIÓN

Ya tenemos otra vez a ‘periquito hecho un fraile’ con la secular vocación de seleccionadores que tenemos la mayor parte de los aficionados españoles. Ahora resulta que una vez que estamos en cuartos de final de esta Eurocopa con la mejor relación goles marcados/goles encajados del campeonato: seis a uno, no estamos contentos; hay polémica. Y todo porque no se acaba de entender cuál es el estilo de juego de nuestra selección actual. Tenemos el bloque de los mejores centrocampistas del mundo y, según muchos, habría que sacrificar a uno de ellos para sacar a un delantero centro nato. Pero vamos a ver, Cesc lleva dos goles, los mismos que Torres, que Cristiano en Portugal o el sueco Ibraímovic; tres especialistas. Con la diferencia de que sólo ha sido titular en un partido, Torres en dos y los otros citados en tres. Y eso por no hablar de Benzemá, que no lleva ninguno en tres, y de otros jugadores en teoría muy goleadores. Sólo Mario Gómez destaca entre ellos con tres goles y, curiosamente, también está discutido en Alemania. 
En España debería ser obligado que jugaran Xavi, Iniesta, Silva y Cesc, porque no hay otros cuatro medios de esa calidad en el mundo. Ni en técnica personal, en sentido táctico y en llegada al área contraria. Todo lo demás, salvo Casillas,  es discutible. Puede jugar un medio centro o los dos, los laterales que juegan u otros, los centrales también son recambiables o los extremos, en caso de ser necesarios, pero no creo que ningún técnico tendría dudas en que aquellos cuatro jugaran siempre de inicio. Es que son tan buenos como irrepetibles.
Distinto es, como dijimos en otro comentario, que Del Bosque se planteara jugar con un solo medio centro metiendo a Busquet de falso central, cosa bastante arriesgada sin la velocidad de Pujol detrás y contando con la enorme vocación atacante de Alba. Pero bueno, esto son cosas que los técnicos de la selección conocen infinitamente mejor que cualquiera de nosotros.
El fútbol no es ciencia sino juego, y los futbolistas no son actores a los que cabe exigirles que interpreten siempre igual de bien su papel. Hay muchos otros factores que influyen mucho en su desarrollo: el azar, el estado del terreno de juego, el contrario, el clima; hasta el árbitro. Aparte, claro está, de su propia condición física y anímica en el momento del partido, como personas que son. Y tampoco son máquinas, por supuesto. Así que unos días estarán mejor o peor, más o menos finos, pero lo que cabe exigirle a quienes los dirigen es que procuren sistemas de juego y alineaciones que no desvirtúen sus virtudes. España debe jugar como Luis nos descubrió en Austria hace cuatro años: al toque sutil, basado en la enorme calidad que atesoran nuestros jugadores, y no al físico, que hay otros mejores. Todo lo demás son ganas de polemizar, sobre todo por parte de algunos periodistas, porque cuando discuten los simples aficionados es tan bueno para el fútbol que sin esas polémicas nuestro deporte perdería su salsa y su gracia.
Así que a confiar en nuestra selección y a pensar en que si no somos campeones al menos que caigamos siendo fieles a nuestras virtudes futbolísticas y a nuestra filosofía de juego. ¿Los jugadores?, menos los cinco citados puede jugar cualquier otro que lo hará igual de bien que los demás.
El sábado tenemos a Francia. A un partido puede pasar cualquier cosa, pero yo me preocuparía lo justo pues en condiciones normales somos bastante mejores que ellos. Salvo Ribery y Benzemá, que tendrían algunas posibilidades, ningún otro internacional francés sería titular en nuestra selección. Y, al revés, lo serían casi todos los nuestros en la suya. ¿ O no?

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